11 frases con las que tu jefe puede arruinar tu proyecto digital

11 frases con las que tu jefe puede arruinar tu proyecto digital


No. No hace falta que me busquéis en la sección de necrológicas. Sigo vivito y coleando. Las últimas semanas están siendo muy intensas para mí a nivel laboral y no tengo todo el tiempo que me gustaría para escribiros. Sin embargo, siempre tengo un momento para ir pensando nuevos contenidos que os ayuden a mejorar vuestras presencias digitales, optimizar vuestros resultados o, como mínimo, sacaros una sonrisa virtual.

Tu proyecto digital está en riesgo. Tu jefe quiere hablar contigo…

Hoy os quiero hablar… de los jefes (lo sé, estáis pensando en el emoticono de whatsapp que simula el Grito de Munch). Esas personas cargadas de buenas intenciones que a veces (y solo a veces) consiguen sacaros de vuestras casillas con visiones un tanto particulares del canal digital. Os presento 11 frases con las que vuestros jefes pueden destruir vuestro proyecto digital en un tres i no res (como decimos en mi tierra).

“Tráeme un papel, que ya te dibujo yo la web.”

Los diseñadores web no utilizan el concepto de wireframe por casualidad. La esquematización y jerarquización web es un proceso complejo y lleno de matices que no podemos resolver con un papel y un bolígrafo. No hay ninguna empresa medianamente seria en la que un folio pinturrojeao sirva como documentación válida de cara a una presupuestación o un briefing funcional.

Si nos encontramos ante esta tesitura, convenced a vuestros responsables para que, en vez de una involución hacia la clase de plástica de preparvulario, os creen una lista de elementos clave que (a su juicio) sean determinantes para la confección del nuevo entorno web.

Consejo: No aceptéis cualquier boceto que no esté debidamente documentado y digitalizado. Acompañad a cada definición gráfica de otra funcional.

“No necesitamos un copy, busca a alguien por aquí que escriba los textos.”

Craso error. Los textos utilizados en una web, un CTA o un banner son muchísimo más relevantes y decisivos de lo que pensamos. Utilizar la expresión correcta en el momento adecuado, no solo nos permitirá mejorar nuestros resultados sino que también nos hará conectar con nuestro público objetivo de una forma única y personal.

El lenguaje publicitario digital tiene unas reglas distintas a las de otros registros. Debemos ser capaces de decir mucho en poco espacio y buscar siempre la diferenciación mediante la originalidad, la tecnificación o la experiencia. No caigamos en el error de pensar que cualquiera puede ser escritor… ni de que cualquier escritor puede ser copy digital.

Consejo: Mi primera opción, contrata un especialista. SIEMPRE. Mi segunda opción sería la de escribir nosotros los textos y contratar a un especialista para que revise y optimice el mensaje desde el punto de vista marketiniano.

“Encuentra un proveedor… pero que sea barato.”

Un clásico entre los clásicos, ¿no creéis?

Lo “bueno, bonito y barato” suele acabar significando “me da igual, me da igual, barato”. Son tantos los ejemplos que os podría poner de este tipo de errores que os he generado un artículo hablando única y exclusivamente de ello.

Para los que hayáis intentado hacer clic: era una broma… pero es cierto. La teoría de que a menor coste, menor riesgo solo es comparable a la tan conocida frase “Si crees que contratar a un experto es caro, espera a saber lo que te costará un amateur”.

Consejo: Cuando estéis valorando distintos presupuestos, fijaos muy bien en la presentación y valor añadido en el servicio que cada empresa/profesional ofrece. No perdáis de vista la garantía vinculada al producto/servicio ofrecido y haced hincapié en el equipo específico (con nombres y apellidos) que se hará cargo del proyecto.

“Si ha funcionado en offline, lo hará en online.”

Los jefes que provienen del marketing tradicional suelen ser los más peligrosos al utilizar esta frase.

Aunque es cierto que los principios elementales del marketing no son distintos a los que rigen en el entorno digital, hay muchos matices que debemos tener en cuenta cuando nos dirijimos a un público en movimiento, conectado y con poco tiempo disponible. El error más habitual sería el de intentar “clonar” un cartel físico en un banner o el de pretender que un usuario móvil vea un anuncio de televisión de treinta segundos sobre nuestra maravillosa marca.

Consejo: Coged las cuatro P del marketing, añadid un poco de esencia millenial y llamad a una agencia para que os ayude. Servid frío y en copa de balón.

“Necesitamos una web lo antes posible.”

La evolución de las tres B que comentábamos antes, pero añadiendo un nuevo concepto: “Bueno, bonito, barato y… Beloz”. #AVer, antes de que los haters se me tiren encima, lo sé. Beloz no va a así, la b sería en minúscula…

Coñas a parte, hacer una web no es un proceso sencillo y requiere análisis previo, una adecuada definición basada en la observación y un seguimiento exhaustivo con iteraciones continuas. No es un: “Con un 6 y un 4, hago tu retrato“.

Con un 6 y un 4 hago tu retrato

Con un 6 y un 4 hago tu retrato

Consejo: Si el tiempo es una condición sine qua non para vuestro jefe, fasead el proyecto en varias etapas, de lo más crítico para el negocio a lo más cosmético. Si todo eso falla y para la próxima… ¡planificad mejor!

“No necesitamos analítica digital de momento.”

¿Quién no ha vivido esa sensación o ha tenido sudores fríos al escuchar que la analítica digital no era prioritaria para un proyecto? Lanzar una app, un sitio web o una campaña de publicidad digital sin su analítica correspondiente es como pretender ir a pasar un fin de semana a la montaña sin GPS. Lo más probable es que te pierdas…

De nada servirá el mejor enfoque gráfico, ni el briefing más desarrollado, ni la programación más exquisita sin una adecuada forma de analizar las kpi más importantes.

Consejo: Poned de manifiesto la importancia de medir como una forma de ahorro a largo plazo.

“Dile a la agencia que venga, que ya le explico yo lo que necesitamos.”

El papel de un jefe en una mesa de negociaciones tiene una importancia capital. Bien utilizado, una presencia de un responsable/jefe/director/supervisor tiene un impacto enorme por la capacidad que tienen de transmitir presión, criticidad y (lo que no es menos importante) la posibilidad o no de que un proveedor llegue a cobrar.

Sin embargo, es muy importante que nuestros jefes analógicos participen lo menos posible de la toma de decisiones. Si un jefe que no es digital (y de determinado carácter) se encuentra en una mesa en la que no entiende absolutamente nada, es posible que haga comentarios solo para sentir que aporta, lo cual puede desvirtuar y desenfocaros tanto al proyecto como a ti.

Consejo: Resuelve los problemas con la agencia tú mismo y acude a tu jefe únicamente cuando esté habiendo incumplimientos por parte del proveedor.

“No somos Google, así que tiremos con esto.”

“Si piensas en pequeño, serás pequeño”. Qué gran verdad y qué capacidad tenemos para olvidarla en nuestro día a día.

Se sabe que adaptamos nuestros esfuerzos a los objetivos que previamente nos hemos marcado. Por eso llegamos tan cansados a la última repetición en el gimnasio (casualmente) o llegamos tan justos a nuestra cita con el autobús. Si nuestros objetivos son retadores, nuestros resultados estarán muy por encima de lo previsto. Esto aplica exactamente igual a cualquier proyecto digital, por lo que deberíais huir despavoridos de cualquier jefe que pretenda convenceros de que vuestra expectativa debe ser pequeña o de que no vale la pena hacerse castillos en el aire.

Consejo: No dejéis que vuestros responsables empequeñezcan vuestras ambiciones. Dibujad vuestra estrategia digital como si pretendierais competir con el mismísimo Amazon. Entonces (y solo entonces) serán los resultados los que os dirán donde acaba el sueño y empieza la realidad.

“Hay que intentar salir los primeros en Google como sea.”

Si de verdad queremos eso, será “como SEA”… de las siglas Search Engine Advertising, es decir, pagando.

Esta frase demuestra tan poco conocimiento que no me voy a detener a explicar por qué no deberíais hacer ni caso. Bueno va… sí lo voy a hacer. Utilizaré seis preguntas capciosas:

  • ¿Primero mediante qué palabra clave?
  • ¿Alguien utiliza realmente esa palabra clave?
  • ¿Qué esfuerzos concretos en generación de contenido pensamos realizar para llevarlo a cabo?
  • ¿Qué inversión dedicaremos al SEA/SEM?
  • ¿Quiénes son nuestros competidores?
  • ¿Merece la pena pelear en todas las guerras?

Consejo: Google (o cualquier otro buscador) es tremendamente fácil de entender y tremendamente difícil de dominar. Planifiquemos adecuadamente nuestra estrategia y dediquemos esfuerzos concretos a la generación de contenido: su extensión, periodicidad y formato será lo que os permitirá optar a un puesto en el pódium del posicionamiento.

“Yo ya no hago clic en los anuncios de Google, así que no nos hace falta invertir ahí.”

Es cierto. Cada vez somos más exigentes con la información y hemos aprendido a identificar los mensajes publicitarios de aquellos más “naturales” (entre mil comillas). Sin embargo, no olvidemos que las búsquedas transaccionales tienen un desempeño absolutamente distinto… y son éstas las que deben importarnos.

No menospreciemos lo que una buena campaña de PPC puede hacer por nosotros. Eso sí, determinemos adecuadamente:

  • Dónde existen oportunidades en la selección de keywords.
  • Cuánta inversión podemos destinar y cuál tiene que ser el nivel de conversión óptimo.
  • Con quién competimos en términos publicitarios.
  • Quién gestionará esa campaña y su nivel de conocimiento del sector.

Consejo: Explicad a vuestro superior que, gracias a las bondades del canal digital, podrás medir cómo se comporta la campaña. Pídele realizar un test para demostrarle la viabilidad… ¡y hazlo bien!

“No podemos despriorizar nada en particular, todo es importante en este proyecto.”

No podemos permitir que el caos de nuestros responsables se convierta en el nuestro. Por definición, si todo es una alarma, nada lo es; porque se ha convertido en la normalidad.

OK, quizá me he puesto un poco metafísico pero creo que me habéis entendido. Tenemos que ser capaces de diferenciar lo urgente de lo importante y lo importante de lo “capricho de mi jefe”.

Consejo: Definid un orden de prioridades para todas las tareas. Un buen criterio a seguir puede ser establecer una línea de criticidad que vaya de lo que es menos importante (generalmente, temas estéticos) a lo que impacta más en la facturación.


Y vosotros, ¿qué otras frases de jefes os han puesto la piel de gallina? Dejad vuestros comentarios. No os puedo asegurar que vuestros superiores vayan a cambiar, pero sí podréis desahogaros un rato. Os dejo con una infografía resumen para que os animéis a compartir este contenido:

Frases con las que tu jefe podría destruir tu proyecto digital hoy mismo

Frases con las que tu jefe podría destruir tu proyecto digital hoy mismo

Salud digital para todos.

Hay 2 comentarios

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  1. 1
    Jose Galán

    Muy buen artículo Jordi, creo que se podría hacer un libro con frases de jefes o CEOS similares a estas… como:

    Eso de Adwords es muy fácil, solo tienes que poner palabras y listo!

    En la home que entra todo el mundo quiero (cuando ni el 5% del tráfico entraba por ahí)

    En la sección X no entra nadie (sin conocer los datos de analítica web)

    y así miles….

    en fin.

    Saludos.

  2. 2
    Ibán Ríos

    Una parecida a “Yo ya no hago clic en los anuncios de Google, así que no nos hace falta invertir ahí” es: “Yo me comporto digitalmente de esta forma, por lo tanto, el resto del mundo se comporta exactamente igual”.

    Si a todo ello le sumas una “dirección bipolar y controladora”, el fracaso está garantizado 🙂

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